Lo que esta camarera encuentra en la mesa, la deja estallando en lágrimas. Tienes que conocer esta historia…

Un día cualquiera un hombre vio como una ancianita tenía problemas con su coche a la orilla de la carretera. Era de noche y notó que necesitaba ayuda. Él por eso se acercó a donde estaba ella y esta con una sonrisa le comentó que tenía una hora ahí, y que nadie se había detenido a ayudarla.

PUBLICIDAD

El hombre escuchó eso y le dijo: “Bueno, yo estoy aquí para ayudarle. ¿Por qué no espera en el auto? Ahí está cálido. Mi nombre es Bryan Anderson, por cierto.”

El auto de la señora tenía una llanta ponchada, por lo que Bryan se ofreció a cambiársela. A mitad de la reparación, la ancianita bajo la ventanilla del coche y le comento de donde venía y lo mucho que estaba agradecida por ese acto. Bryan sonrió y terminó su trabajo.

PUBLICIDAD

La ancianita le dijo: “¿Cuánto le debo? Con cualquier suma que me diga estoy de acuerdo, ya que de no haber sido por usted, todavía seguiría aquí en esta noche fría.” Él ni siquiera se imaginó en cobrarle, pues el ayudar era uno de sus principios y por eso le dijo que no era nada.

Solo queda decir que “uno cosecha lo que siembra”, algo que se aplica muy bien en esta historia tan increíble.

Close